No se puede negar que Coca Cola tiene un gran equipo de publicistas y ha hecho muy buenos anuncios (ahora se me vienen a la cabeza el de “despedido” y el del niño que intenta reconciliar a sus padres). Pero creo que somos varios los que opinamos que el último es una tomadura de pelo a lo grande. Lo dejo aquí por si alguien aún no lo ha visto, cosa que dudo mucho (el bombardeo en televisión es constante, hasta para quienes la vemos poco).
De modo que por cada tanque que se fabrica, se fabrican 131.000 peluches. Apuesto que la mayor parte de esos peluches no llegan precisamente a los niños de los países donde los tanques están en la calle. De hecho, y desgraciadamente, esos niños crecidos en un ambiente de guerra no tienen infancia en absoluto.
Otro tanto con la persona corrupta y los donantes de sangre. Una sola persona corrupta, que esté situada bien arriba, puede liarla lo suficiente como para arrasar un país entero y cargarse su cobertura sanitaria, por muy buena voluntad que tengan esos ciudadanos que donan. Sin duda es un alivio saber que hay un millón de mamás haciendo pasteles de chocolate, pero en contrapartida hay unos cuantos millones más que ni siquiera tienen nada para dar de comer a sus hijos. En un país desarrollado económicamente, claro que hay parejas que buscan un hijo. Lo malo es que te toque nacer en cualquiera de “los otros países”, donde por falta de educación sanitaria y de medios acaban viniendo más niños de la cuenta, por supuesto más de los que una familia puede mantener. Y puede que hasta con sida y otras enfermedades que aquí se evitan con mayor facilidad. Y así podría seguir y seguir…
En definitiva, lo malo del anuncio es que está dirigido a ciudadanos del primer mundo, felices y satisfechos con su paz doméstica. Ahora se hace más evidente que nunca que el mundo está mal, que el sistema que tenemos es erróneo. Y por mucho que se quiera “desinformar”, cualquier persona por poco avispada que sea puede darse cuenta de ello, aunque su única fuente de información sean las noticias de cualquier telediario (entre anuncio y anuncio de Coca Cola, claro). El anuncio parece hecho ex profeso para recordarnos que sí, que pasan cosas malas, pero que en cualquier caso están muy lejos. Que se compensan con otras cosas buenas (que, por supuesto, sólo disfrutamos nosotros). Que no se nos ocurra plantearnos actuar. No merece la pena, se acabará arreglando solo. Como en los cuentos, que acaban ganando los buenos (y sería más exacto decir “los protagonistas”). Resumiendo: “estáte tranquilo y quietecito”.
Que nadie piense que esto es un alegato del pesimismo. Al contrario, defiendo firmemente la alegría y la felicidad. Pero siempre que esa felicidad no sea una venda en los ojos ni mantenga dormidas las conciencias.
Pensadlo.
P.S. Por cierto, a los de Coca Cola les encanta llenarse la boca hablando de felicidad y de que el mundo mejora, pero la empresa ni ha contribuido ni contribuye a esas dos desideratas. Por poner un ejemplo, echad un vistazo aquí.

Siento discrepar, creo que la única finalidad que busca este anuncio es sacarle una sonrisa a la gente y que cada vez que alguien vea una lata de coca-cola le trasmita una sensación de bienestar y felicidadad. No creo que pretenda que nadie se tome en serio los datos, ni cambiar el mundo, ni mucho menos, simplemente asociar su producto a una idea a través de un texto, una musica y unas imagenes agradables de ver.
No te disculpes por discrepar, no me como a nadie por tener una opinión diferente
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Yo, sin embargo, creo que sí hay que ver más allá. Ya he dicho que me parece bien la idea de optimismo y todo eso, pero la cuestión es no perder de vista el asunto de que las situaciones de felicidad a las que se refiere el anuncio se dan casi exclusivamente en países como el nuestro. Y eso no es justo y hay que ser conscientes de ello.
Los anuncios pocas veces tienen un mensaje “simple”, sino que tienden a manipular en mayor o menor medida: para que compremos un determinado producto, para convencernos de algo… Ahora también me acuerdo de la campaña “esto sólo lo arreglamos entre todos”. ¿Pretendía insuflar aires de optimismo, o distraernos de la idea de “esto tienen que arreglarlo los que se lo cargaron”? En ese momento, de hecho, se hizo una “contracampaña” con ese nombre o uno parecido. Y, por suerte, hay mucha gente que sigue sin dejarse engañar.
Gracias por pasarte y debatir!
El propio anuncio da casi todas las claves: los muros son para protegerte, no mires para allá que hay gente haciendo cosas malas, tu bebe cocacola, come pasteles y disfruta de tu peluche que esto está de puta madre (perdón por la expresión).
Yo haría una preguntilla más: ¿Los papás no hacen tartas?
Como bien dice Virgy, los anuncios no ienen mensajes simples… Los de cocola cola no se han gastado un pastón para sacarle a nadie una sonrisa…sí para sacarle a la gente el dinero. Me parece una tomadura de pelo y una meada encima del tercer mundo( con perdón por ser tan soez, pero soy de sierra y del sur,y me gustan las cosas claras)
Buena reflexión pequeñita, mil besos
Yo ni estoy a favor ni encontra del polémico anuncio. Hoy día me preocupan más otras cosas que aparecen en la televisión de este país, yo no había visto el anuncio, precisamente porque no me gusta la tele y la veo escasos 20 min que tardo en comer.
El anuncio, te lo puedes tomar de las dos formas, yo tampoco soy de los que buscan siempre los dobles sentidos malignos de las cosas. Coca-cola es una empresa, y hace lo que hace para vender está claro.
Ahora, es cierto que hoy día se hace más (que no es ni un 10% de lo que debería) por paises no desarrollados. (me vais a comer por este comentario) Pensad que se hacía hace 50 años.
El mensaje es optimista, el mensaje es agradable. Es lo que busca el anuncio… gastate el dinero en cocacola, porque estás to feliz. Si veis y analizais todos los anuncios, vereis que son así todos.
Perdón por la extensión. Un besico wapa, suerte con los exámenes!
Veo que el anuncio ha dado de sí… jeje
Muchas cosas ya se han planteado. Coca-cola es una de las grandes multinacionales de este planeta y eso no podemos olvidarlo al profundizar en su “cara bonita”.
No obstante, un análisis como éste bien podríamos hacerlo, igual, de una infinidad de empresas, productos y servicios de los que nos beneficiamos a diario todos/as. Pero bueno, hay que intentar llevar siempre la antena puesta, ¿no? Al menos nos queda eso.
Muy interesante, por cierto, el “articulillo” que vinculas en el final de la entrada.
P.D: te he hecho caso
Dejar el consumo.