Sobre mí
Me llamo Virginia, aunque también atiendo por “Virgy” o por “Vir”, según el grado de vaguería de la gente que me esté hablando y que considere que un nombre de ocho letras es muy largo. Bueno, a día de hoy todavía tengo familiares que también me llaman “Inia” en ocasiones, a raíz de un primo pequeño al que le costaba mucho trabajo pronunciar mi nombre. Pero eso sólo lo consiento a la familia por costumbre y porque no me queda más remedio, de modo que ojito.
Nací en Almería y estudié Farmacia en Granada, acabando la carrera el curso pasado. Este año estoy realizando el máster en Investigación y Avances en Medicina Preventiva y Salud Pública, también en Granada.
Como estos datos por sí solos son poco emocionantes y muchos de mis lectores los conocéis, sigo con otros que sí que me definen a mí y a nadie más (porque Virginias farmacéuticas que también hicieron mi máster seguro que ha habido unas cuantas…). Así que allá vamos, lo mismo hasta os sorprendo y todo:
- Tengo un extraño poder para parar TODOS los relojes que estén en contacto directo con mi cuerpo (de muñeca, colgantes…). Y no, no es la pila (me paso la vida cambiándolas para que tengan una vida media de 5-6 meses) y no es que los relojes estén rotos (alguna vez le he pasado alguno a mi madre-con la pila nueva-y le ha funcionado de maravilla). También desmagnetizo tarjetas de crédito, me parece que ninguna me ha llegado a caducar en su fecha. Creo que emito algún tipo de radiación, porque no es ni medio normal.
- No me gusta beber el agua de botellas de plástico, por lo que tengo un arsenal de botellas de cristal. Tanto grandes para la casa como pequeñas para llevar en el bolso y tener en la mesita de noche. Es una manía que se ha visto potenciada después de estudiar asignaturas como galénica o cualquiera de las químicas (el plástico cede ftalatos al agua… vale, no es nada de morirse, pero prefiero el cristal).
- Me encanta leer. A lo bestia, varios libros a la vez y mezclando géneros a tope, de la forma más desordenada posible. Mi pasión por la lectura, que podría facilitarle bastante la vida a la gente en reyes, cumpleaños y demás, se ha vuelto en mi contra desde hace unos años. “Pensamos en regalarte tal libro, pero a última hora nos echamos atrás porque no sabíamos si ya lo habías leído”. Cobardes ¬¬
- Los animales me chiflan, pero no es ningún secreto que soy más de gatos que de perros. Eso de que pueda hacer lo que quiera con ellos, me sigan, me miren con adoración y me quieran incondicionalmente… tsss, qué poca dignidad. Me pone nerviosa y me acaba agobiando un poco.
- Otra de mis pasiones es viajar. Preferiblemente a lo low-cost, en albergues cutres y pasando hambre, de forma que se pueda emplear el dinero destinado a comida y alojamiento en entradas a monumentos y museos. Y pateándome las ciudades, que creo que es la única forma de conocerlas de verdad.
- Una cosa que me parece totalmente absurda es el “menú pareja” de los ambigús de los cines, ese que suele consistir en dos refrescos y solamente unas palomitas. ¿Estamos tontos? Tú tus palomitas y yo las mías. Y cuidadito con acercar la mano para robarme, que te la corto.
- Me da mucha pereza cocinar, especialmente si es para mí sola. La parte buena es que también soy muy perezosa para comer, así que nunca paso hambre xD. Para mí, lo ideal sería que las personas pudiéramos subsistir haciendo algo parecido a la fotosíntesis y que el proceso de comer fuera opcional y más bien un acto social: cuando haya algo rico y la compañía sea agradable. Eso de tener que alimentarnos forzosamente para vivir es un atraso xD.
- Hablando de comida, me encanta el sabor de las patatas crudas, adoro el té verde con toneladas de hierbabuena y soy capaz de comerme medio kilo de pepinillos en vinagre de una sentada (y morirme de acidez después, mientras maldigo a mi yo del pasado). El atún no me hace mucha gracia, y la ensaladilla rusa la prefiero recién hecha (cuando aún conserva el calor residual) que fresquita.
- De pequeña coleccionaba minerales y quería estudiar Geología. Conforme pasaron los años, también quise estudiar Historia, Química, Literatura Comparada y Traducción e Interpretación. Al final me decanté por Farmacia, y en un futuro me planteo estudiar Antropología o Sociología por la UNED.
- Relacionado con lo anterior, tengo una especie de angustia vital por las millones de cosas que nunca sabré. Es decir, me da muchísima pena no saber más de arte, de economía, de historia o de filosofía, y tengo una espinita por no haber estudiado nunca latín. En la medida en la que es posible, procuro paliarlo leyendo y rodeándome de amigos majos que puedan ilustrarme en sus respectivos campos.
- Creo que las ciudades tienen un tamaño límite para que se pueda vivir bien en ellas. Almería está bien, Granada es perfecta, y a partir de aquí conforme aumenta el tamaño se va fastidiando la cosa. En Madrid no viviría ni de coña, por ejemplo. Es decir, lo haría si no me quedara más remedio, pero ni de lejos tendría la calidad de vida de Almería o Granada. ¿Me explico?
- Practiqué atletismo unos cuantos años. También me gusta mucho esquiar, aunque hace demasiado tiempo que no lo hago (el día que vuelva a ponerme las tablas seré un pato). Y me flipa hacer senderismo, aunque me viene bien ir con gente que me frene un poco, porque echo a andar en un delirio energético y no me acuerdo de que luego hay que volver…
En fin, creo que ya está. Es decir: no, no está, pero no es cuestión de agobiaros.Os dejo que sigáis descubriendo el resto de mis peculiaridades leyéndome.
Después de más de un año por aquí, os doy oficialmente la bienvenida a Gatos y Lagartijas.
Esto sí que es una señora presentación n_n’ No sabía de tus “superpoderes” contra los relojes… y, sinceramente, me parece muy útil: los relojes son un enemigo mortal en la sociedad del siglo XXI.
muy interesante tu blog, entré buscando sobre el nombre del pelador de zanahorias, estoy haciendo un curso de cocina marroquí y tampoco sé cómo se llama. ¿pelador a secas? En fin, saludos desde Barcelona, mi foto de perfil del blog también le puse la foto de la Alhambra por lo de cocina marroquí, precisamente hoy hicimos pinchitos morunos y la profesora ha vivido en Granada. el blog: http://roulettecuisine.blogspot.com/
¡Hola tocaya!
Me ha interesado muchísimo tu comentario sobre los refugios de Almería.
Todavía no he tenido ocasión de visitarlos. Hace años que no voy a Almería.
Se da la circunstancia de que soy la nieta de Hermógenes Cenamor, que era responsable de Evacuación en Almería durante la guerra y a petición de él se construyeron el quirófano y el dispensario de urgencias.
Mi madre era de una familia almeriense y fué la secretaria de mi abuelo paterno.
Así conoció a mi padre, con el que se casó años después de acabar la guerra.
¡Las vueltas que da la vida!
Hola!!
Muchas gracias por pasarte por aquí y por comentar. Cuando vuelvas por Almería, no dejes pasar la ocasión de visitar los refugios si puedes. Son impresionantes, aunque la verdad es que, como digo en el post, se echa en falta un discurso más abierto sobre la situación política del momento. Y también se debería recordar y homenajear a todas las personas valientes y comprometidas que hicieron posible que los refugios echaran a andar, entre ellos tu abuelo. Que yo recuerde sólo se nombra al arquitecto, Guillermo Langle. El papel (y la existencia) de tu abuelo yo lo desconocía, pero me ha gustado mucho saberlo. A partir de ahora, cuando vuelva a bajar a los refugios con otro grupo de amigos me encargaré de comentárselo a ellos también. Hay cosas, y personas, que nunca deben olvidarse.
Muchas gracias de nuevo, un abrazo