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Protección solar: imprescindible

12 jul

Por fin ha llegado el verano. Llevo ya más de un mes en Almería, disfrutando felizmente de la playa (ah, qué bien me ha sentado este junio sin exámenes) y trabajando por las mañanas en la farmacia. Precisamente a estos dos ítems (farmacia y playa-sol) dedico esta entrada, para recordar unas cuantas cosas que todos sabemos pero que no debemos olvidar.

Lo admito: todos los veranos, y éste no va a ser una excepción, soy pesadísima con la protección solar. Creo que la imagen de mi persona con un bote de crema en la mano, ofreciéndola de forma insistente (y hasta ligeramente angustiada cuando alguien no me hace caso y se expone inconscientemente) son ya una constante entre mis amigos. Y este año, con el blog, también puedo dar la brasa de forma virtual, mira tú por donde.

Empecemos por el principio, y el principio es que seamos conscientes de que sólo tenemos una piel para toda la vida (“bah, qué tontería… esta chica ha descubierto la pólvora”, pensará alguno). Pues esta idea tan simple parece que muchas personas no la tienen clara. Todos de vez en cuando pecamos de insensatos, pero de verdad que es muy fácil ir a la playa y no quemarse. Muy, muy fácil. Tan sencillo como no hacer el cafre los primeros días: no tirarse 54151387 horas seguidas y ponerse protección solar a intervalos de una hora más o menos. También es aconsejable empezar con un factor más o menos alto, 50 ó 30; y ya conforme pasen los días podemos ir bajándolo poco a poco. De todas formas, por avanzado que esté el verano y por muy morenos que estemos ya, NUNCA debemos ir a la playa sin protección, y el factor NUNCA debería ser menor de 15.

Respecto al factor de protección solar (FPS o SPF, en inglés), las distintas marcas comerciales tienen la manía de no unificarlos nunca, a pesar de que hace unos años se acordó que las distintas cremas y leches solares se dividirían en “protección baja”, “protección media” y “protección alta”. Pues como si oyeran llover, oye. Así, tenemos cremas que llegan hasta un FPS de 90, otras se quedan en 50, otras en 50+… y algunas tienen FPS intermedios que no existen en otras marcas: 20, 25, 35, 65… ¿Cuál es el factor correcto, qué diferencia hay?

Pues aquí está la verdad de la vida: apenas hay ninguna. La fotoprotección sigue una especie de curva, como vemos en la imagen. Cuanto más aumenta el FPS, la reducción de rayos UV lo hace más lentamente; es decir, que hay mayor diferencia de un FPS 6 a un FPS 15 que de un FPS 50 a uno 90. Vamos, que no tengamos la sensación de “huy, voy super protegido porque llevo un FPS 90″, porque prácticamente por encima del FPS 20 ya no hay mucha diferencia.

La otra verdad de la vida es que los protectores solares de los que estamos hablando son químicos; y sólo los físicos (óxido de zinc y talco) bloquean todos los rayos solares, es decir, ofrecen una protección solar completa (son las típicas cremas blancas que por mucho que las extiendas no se absorben bien y te dejan el cuerpo blanco. Claro, protegen porque reflejan el sol y no dejan pasar ni un rayo). Por el contrario, los protectores químicos, que son los que usamos normalmente, sí dejan pasar la radiación y no hay evidencia científica de que prevengan el cáncer de piel (por el contrario, incluso podrían aumentar el riesgo, porque dan una falsa sensación de seguridad y hacen que estemos más tiempo expuestos al sol). Pero ojo, lo que sí es cierto es que estos últimos son útiles para evitar las lesiones agudas (quemaduras) y que las quemaduras se asocian a un mayor riesgo de melanoma.

Total, que lo mires como lo mires:

  • hay que echarse protección solar. Y varias veces al día y de forma generosa, además: no vale eso de “me echo una pizquita al llegar a la playa y ya no me vuelvo a acordar en todo el día”.
  • si efectivamente vamos a pasar muchas horas en la playa, no estaría de más llevar un gorro, o mejor, una sombrilla. No hay más que fijarse en esas reuniones multitudinarias de madres que se bajan a la playa a darles el bocata a sus hijos y a cotillear, ¡levantan unos campamentos enormes de sombrillas! Tomemos ejemplo, las madres son sabias.
  • evitar las horas de mayor exposición, de 12 a 4 de la tarde.
  • por favor, por favor, los que tengáis lunares y/o manchas en la piel… aún más a rajatabla debéis seguir estos consejos. Y por supuesto, vigilad las manchas frecuentemente por si hay algún cambio, momento en el que debéis acudir al médico.

Así que no seamos tontos: este verano, protección solar a mansalva. Échaosla o que os la echen (un plus agradable ;) ). De verdad que son 5 minutos cada vez, y nuestra piel nos lo agradecerá, ahora y a largo plazo.

(*) La imagen está tomada de la Revista Peruana de Dermatología. Da una información muy buena, aquí dejo el link.

Novedades farmacéuticas: los “preservativos azules”

12 may

Leyendo Público me he encontrado con esta noticia que me ha parecido que da que pensar. Se trata de unos condones que pretenden comercializarse antes del verano de 2012, y cuya novedad es que van impregnados con una sustancia vasodilatadora en su interior. Vamos, que parece que pretenden ser una alternativa a Viagra (sildenafilo). Los ha desarrollado la empresa de biotecnología Futura Medical y la información referente a este nuevo producto podéis leerla aquí (en inglés). Está previsto que los comercialice la marca Durex.

Pueden suponer una clara ventaja respecto al sildenafilo, ya que supongo que por el simple hecho de la que la administración sea local en lugar de por vía oral tendrían muchos menos efectos secundarios (Viagra tiene un montón: cefalea, dolor de espalda, fiebre, visión borrosa…y está especialmente contraindicada en enfermos cardiovasculares, que tienen que tener muchísimo cuidado si la toman). Sin embargo, respecto a estos nuevos preservativos también habría que tener en cuenta una serie de puntos, como cuál sería la frecuencia de uso recomendable (…sabemos que una erección permanente duele, aparte de que no es muy bueno para la salud) y qué tipo de control se establecería para que esta frecuencia se cumpliera. Porque supongo que la venta se realizaría de forma libre, al igual que la de los otros preservativos “normales”. Y ya me veo a un montón de gente joven y sana comprando el condón de marras sin que les haga falta en realidad, porque la disfunción eréctil en la gran mayoría de estos casos suele ser de origen psicológico (principalmente por inseguridad y nervios). Bueno, es que ni siquiera se consideraría disfunción eréctil como tal, no hay que poner ya esta etiqueta si se está pasando por una época de estrés o si únicamente ha ocurrido un par de veces. Y en estas ocasiones, bajo mi punto de vista, más que correr a comprar el “condón-viagra” sería más positivo buscar las causas y sentarse a hablar. Si es que uno quiere vivir una sexualidad sana y plenamente desarrollada, por supuesto.

De todas formas, me imagino que si se vende como un condón normal es porque el efecto no será muy marcado (por supuesto, no será equiparable a la viagra). El gel vasodilatador del interior del preservativo, por cierto, será un fármaco que se utiliza ahora para la angina de pecho (nitroglicerina o gliceril trinitrato) y los de Futura Medical lo van a comercializar bajo el nombre de Zanifil tópico.

¿A vosotros que os parece? A mí, de entrada, que habrá que andarse con ojo.

Licencias obligatorias sobre medicamentos: el resquicio de la OMC sobre ADPIC

5 may

¿Durante cuántos años debería cobrar un cantante o discográfica por una canción? ¿Un arquitecto debería “patentar” un edificio y estar recibiendo dinero por él hasta mucho tiempo después de su construcción? ¿Y los cuadros, son patentables, especialmente si se colocan en un lugar público? Igual los pintores deberían ser remunerados más allá del precio de venta de la pintura en sí…

Todas estas cuestiones sobre propiedad intelectual, que a veces en los países desarrollados son simplemente fastidiosas, se vuelven especialmente sangrantes si nos trasladamos a países en vías de desarrollo y hablamos de medicamentos y patentes. Debido a la patente, un medicamento tiene un precio elevado durante los veinte años de duración de ésta, haciéndose inaccesible para millones de personas en los países más empobrecidos.

Y aquí es donde entra en juego la licencia obligatoria. De primeras, veamos la definición que aparece en el glosario de términos de la OMC (Organización Mundial del Comercio): una licencia obligatoria (en adelante LO) es “aplicable a las patentes cuando las autoridades conceden licencia a empresas o personas distintas del titular de la patente para usar los derechos de la patente — fabricar, usar, vender o importar un producto protegido por una patente (es decir, un producto patentado o un producto fabricado por un procedimiento patentado) — sin el permiso del titular de la patente. Permitido en el marco del Acuerdo sobre los ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) a condición de que se cumplan ciertos procedimientos y condiciones”. Es decir, que gracias a la LO se puede fabricar un producto patentado sin la autorización de su titular, y esto puede hacerlo el gobierno de cualquier país. Como se hace evidente, si un país pobre adopta una LO la relación de fuerzas Estado-multinacional farmacéutica da un vuelco.

Como leemos en la página de la OMC, para solicitar una LO previamente se ha tenido que negociar con el propietario de la patente una licencia voluntaria. Cuando no hay acuerdo, es cuando puede emitirse la LO. Entonces el titular de la patente tiene que recibir una especie de pago compensatorio, que no está fijada por ADPIC. De hecho, ni siquiera es necesario que el propietario la juzgue adecuada: la decide el gobierno y se acabó. A cambio, la LO no se concede en exclusiva al gobierno, sino que el titular de la patente puede seguir fabricando el producto. Por cierto, tampoco hace falta que un país se encuentre en estado de emergencia sanitaria para pedir una LO, sino que puede decidir libremente los motivos por los que considera que es necesario.

Seguro que llegados a este punto ya estamos bastante perplejos. ¿Cómo la OMC, que protege los intereses comerciales y no los sanitarios, permite algo tan “perjudicial”? (O tan sensato, viéndolo desde el punto de vista coherente). ¿Fue  de motu propio? Pues no, se logró en la cumbre ministerial de la OMC en Qatar (2001), de donde surgió la “Declaración de Doha sobre ADPIC y Salud Pública”, gracias a la presión de los dirigentes y representantes de los países en vías de desarrollo, así como al apoyo de organizaciones como Médicos sin Fronteras o Health Action International. En esta declaración se reconoció por primera vez que los gobiernos tienen todo el derecho a pasar de las patentes y a fabricar medicamentos genéricos más baratos en aras de la protección de la Salud Pública. Casi nada.

A pesar de ello, la industria farmacéutica rabia y patalea cuando se intenta aplicar una LO aunque ésta sea totalmente legal, como sucedió en Brasil en 2007, cuando se emitió una LO para efavirenz, un medicamento para el SIDA. Merck intentó recurrirla, pero por suerte al final se dio la razón al gobierno de Lula da Silva. Desde entonces, otros países como Tailandia y Ecuador también han utilizado las licencias obligatorias. Y la India se ha convertido en un país bastante odiado por fabricar medicamentos genéricos que luego se distribuyen en los países pobres a un precio sensiblemente más bajo que los medicamentos “de marca”; viéndose envuelta en demandas como ésta, interpuesta por Novartis (que afortunadamente perdió el caso).

Y  sin embargo, hoy en día la industria farmacéutica y EE.UU siguen presionando y tratando de intimidar a los países pobres para que no emitan LO (pero luego EE.UU sí se permite emitirlas para productos de uso militar, como gafas protectoras o ingenios de camuflaje… ay, estos pistoleros). Y, por cierto, los países miembros de la UE (entre ellos España, claro) anunciaron a la OMC, amablemente, que voluntariamente no utilizarían la LO importando medicamentos genéricos de otros países (como India, por ejemplo). Absurdo. ¿Sabéis lo carísimos que son los medicamentos que se dispensan en los hospitales, como antirretrovirales, anticuerpos monoclonales y medicamentos para el cáncer? Adquirirlos a golpe de licencia obligatoria supondría un ahorro bestial para el Estado, que vendría genial en estos tiempos de crisis. Pero no, no se vayan a enfadar los amiguitos estadounidenses…

Recapitulando: no es ético dejar que muera gente y que se arruinen Estados en aras de la propiedad intelectual de unos cuantos (y esos cuantos son multimillonarios, recordemos). El espíritu científico y sanitario debe ser algo totalmente opuesto; y ahora recuerdo a Marie Curie y a su negativa de patentar sus investigaciones sobre el radio, sobre todo una vez que se descubrió que tenía uso médico. Lo que vivimos es un ejemplo más del capitalismo salvaje en el que estamos inmersos,  que si no lo frenamos irá acelerándose cada vez más. De momento, y aunque sea un logro humilde y no debamos conformarnos con eso, en la LO tenemos una herramienta útil para la salud (y la economía) de los pueblos. Aprovechémosla.

Enfermedades olvidadas: la leishmaniosis

17 feb

Mientras que en el primer mundo las campañas del terror nos hacen luchar contra enfermedades que más tarde se ha visto que no son tan importantes (véase el caso de la gripe A el pasado invierno), en el tercero la gente muere diariamente a causa de enfermedades que son muy reales. Son dolencias que no aparecen en los medios de comunicación pese a cobrarse la vida de miles de personas cada año, y a las que por supuesto las industrias farmacéuticas no dedican grandes sumas de dinero en investigación. Una de estas enfermedades es la leishmaniosis (también conocida como leishmaniasis).

Se han descrito casos de leishmaniosis en casi todos los continentes, excepto en Australia y en la Antártida. La leishmaniosis del Nuevo Mundo afecta sobre todo a los países latinoamericanos, y la del Viejo Mundo a países de Europa, África y Asia. La enfermedad es endémica en numerosos países de la cuenca mediterránea, entre ellos España. Por supuesto, se cumple respetuosamente el binomio enfermedad-pobreza, así que países endémicos como el nuestro no se ven muy afectados.

¿Qué es y cómo se manifiesta?

La leishmaniosis es una enfermedad que afecta tanto a personas como a animales (perros, gatos) y que está provocada por un protozoo parásito llamado Leishmania. Existen diferentes especies de este parásito: en nuestro país predomina Leishmania infantum. Es una enfermedad vectorial, es decir, se transmite a través de la picadura de un vector, que en este caso es un mosquito denominado flebótomo. Por tanto, el contagio se da única y exclusivamente si el flebótomo pica a personas infectadas y luego a personas sanas, aunque también puede ocurrir con transfusiones de sangre, compartiendo jeringuillas, etc.

Leishmanisis cutánea

Existen diferentes formas clínicas de la enfermedad, en función de la especie de Leishmania involucrada (aunque también parecer ser que influye la respuesta inmune del hospedador, esto es, de la persona o animal). Así pues, podemos distinguir  fundamentalmente entre leishmaniosis cutánea, leishmaniosis cutáneo-mucosa y leishmaniosis visceral. La leishmaniosis cutánea es la más benigna y consiste en la aparición en la piel de una úlcera o llaga con el borde endurecido , que por lo general cura espontáneamente. La leishmaniosis cutáneo-mucosa consiste en una inflamación y posterior destrucción ulcerosa de las mucosas de nariz y boca. Y la leishmaniosis visceral (o kala-azar) es la variedad que más muertes provoca, sobre todo en países en vías de desarrollo como Brasil, Sudán, India o Bangladesh. Cursa principalmente con hepatoesplenomegalia (inflamación de hígado y bazo), situación muy peligrosa que puede llevar a la muerte.

Leishmaniosis visceral

 

¿Y en España?

En España, como hemos dicho, la especie endémica es Leishmania infantum, que provoca fundamentalmente leishmaniosis cutánea. No obstante, en nuestro país la enfermedad afecta más a los perros, como saben aquellos que son dueños de un can. Así, si a nuestro perro le crecen las uñas exageradamente, se le cae el pelo en algunas zonas del cuerpo (formando “calvas”) y presenta extrema delgadez, debemos sospechar leishmaniosis y llevarlo al veterinario. No existe riesgo de contagio, a no ser que el mosquito ande por allí cerca (lo que ocurre en el campo y zonas rurales).

Perro con leishamniosis

Los casos de leishmaniosis en personas son raros en España. No obstante, existen individuos (principalmente niños) que han padecido leishmaniosis cutánea, a veces incluso sin saber que se trata de esta enfermedad, y han curado espontáneamente. Estos casos se dan en la costa mediterránea de España, sobre todo en zona de la Axarquía (Málaga). Otro colectivo que puede sufrir leishmaniosis y de forma más grave son los enfermos de SIDA, ya que su sistema inmune está debilitado y no puede luchar contra la enfermedad. En estas personas una leishmaniosis cutánea puede evolucionar a la forma visceral (ya que como hemos dicho la respuesta inmune del paciente parece jugar un papel fundamental), con el riesgo de muerte que conlleva si no se trata.

 

¿Existe tratamiento?

Existen fármacos para tratar la leishmaniosis, pero el tratamiento es complicado (son fármacos bastante tóxicos, se administran en forma de  inyecciones… todo ello hace que el paciente los rechace y se resista a usarlos). Como tratamiento de primera línea se emplean fármacos que contienen antimonio, como el estibogluconato sódico. No obstante, en algunos países se está produciendo resistencia del parásito a estos medicamentos, que entonces dejan de ser eficaces. En estos casos se pueden usar fármacos de segunda línea, como anfotericina B y paramomiocina.

¿Y qué ocurre con la vacuna? Dada la aparición de resistencias, ahora más que nunca es necesaria. También porque un tratamiento farmacológico puede ser largo y caro, y trae más cuenta poder inmunizar a la población de forma permanente y duradera con una vacuna que sea barata (recordemos además que esta enfermedad hace estragos en las zonas más pobres, y a veces los enfermos ni siquiera pueden costearse los fármacos necesarios).

Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades como la malaria, que empiezan a despertar el interés de multinacionales farmacéuticas, la leishmania sigue siendo una enfermedad que parece condenada al olvido. En el pasado se ensayó una forma rudimentaria de vacunación, la “leishmunización”, que consistía en inocular al paciente con el parásito para provocarle la llaga propia de la leishmaniosis cutánea. Como curiosidad, este método se llevaba a cabo en chicas que fueran guapas y en sitios del cuerpo que fueran poco visibles, como un glúteo. Como se creía que quedaban inmunizadas, así se aseguraban de que la llaga no apareciera en sus caras, desfigurándolas y haciéndoles perder su belleza. No obstante, ahora sabemos que realmente no se obtiene una verdadera inmunidad: el parásito inoculado de esta forma queda “latente” en las células y puede manifestarse en algún momento de la vida, incluso como leishmaniosis visceral. También puede ser que no lo haga nunca, pero es un riesgo.

A pesar de todo, actualmente hay investigadores que intentan desarrollar una vacuna. Es difícil, sobre todo teniendo en cuenta que no se está dedicando mucho dinero y que un proyecto así necesita un respaldo económico importante. Aún así, nos encontramos situaciones como la siguiente: hace poco, en nuestro confortable primer mundo se comercializó una vacuna para perros, Leishmune. Cualquier avance es bueno, pero conviene que la cosa no quede aquí y que se siga investigando en la vacuna para humanos. Sería una paradoja que dentro de 50 años todos los perros de Europa estuvieran vacunados y que en América Latina la gente continuase muriendo de leishmaniosis.

Con farmacia y hospital :)

25 ene

Hoy en la facultad hemos hecho la elección de oficina de farmacia para la asignatura de Estancias. Para el que no lo sepa, yo acabo la carrera este año, y mis últimos exámenes son estos de febrero. En marzo ya sólo me queda una única asignatura, Estancias, que acaba en agosto (son 6 meses, sí) y tiene 15 creditazos. Consiste en trabajo a tiempo completo en oficina de farmacia o servicio de farmacia hospitalaria. Sin que te paguen, por supuesto (por el contrario, pagas tú por hacer la asignatura). Lo que son unas prácticas de fin de carrera, vamos. Y lo peor es la peculiaridad de que acaben en agosto y el examen sea en septiembre, porque hasta entonces no seré licenciada a todos los efectos y no me admitirán en ningún máster en junio, por ejemplo. Si cuando lo solicite en septiembre ya se han acabado las plazas… mala suerte.

Pero bueno, al margen de esto lo que venía a decir es que estoy loca de contenta y deseando hacerlas. Estudiar siempre me ha gustado, pero después de 5 años a tope cada año me voy notando más cansada, quemada y vaga, así que estoy deseando estos meses de pseudo-trabajo y total ausencia de apuntes, por mucho que tenga que currar (y tampoco será tanto).

Y también estoy super feliz porque por primera vez (sin contar becas) he constatado que mi expediente está sirviendo para algo, aunque sea para algo tan “banal” como ésto (al fin y al cabo, tampoco me jugaba nada importante). La elección se hace por orden de expediente: te van nombrando, y vas diciendo la farmacia y el hospital que quieres. Y yo he sido la 5ª en elegir de 145 personas (oh, qué poco modesta contándolo aquí… pues sí, pero es mi blog y me voy a dar el lujo xD).

Así que nada, de marzo a mayo estaré aquí en Granada, en el Hospital San Cecilio; y de junio a agosto en Almería, en una farmacia de la calle Gerona donde hacen fórmulas magistrales y análisis clínicos y las farmacéuticas son super majas. Ya sabéis a dónde tenéis que ir a verme^^ Tengo muchas ganas también de empezar a vivir anécdotas graciosas de farmacia xD.

Al final todo ha salido como quería (de momento, sé que el mundo real empieza lejos de la facultad, pero no vamos a pensar en eso ahora) y sé que los amigos que me leéis os alegraréis por mí. Aquí empieza mi “entrenamiento en serio”, y espero aprovecharlo para ser una buena profesional sanitaria el día de mañana.

SIDA y antirretrovirales

29 nov

Leí la semana pasada en Público la siguiente noticia: “Tomar antirretrovirales a diario protege del SIDA”. Podéis leerla aquí.

Básicamente, consiste en que se ha realizado un ensayo clínico en hombres homosexuales no infectados por el virus (por tanto, sanos). Se dividieron en dos grupos: a la mitad se le suministró antirretrovirales (un comprimido diario) y a la otra mitad se le facilitó un placebo. Después, según reza el artículo, se les recomendó la práctica de sexo seguro y se les facilitaron preservativos. Luego se les realizó un seguimiento durante un promedio de 1,2 años. Al cabo de este tiempo se observó que en los individuos que habían tomado el antirretroviral, el riesgo de infectarse con el virus se había reducido un 44%.

A esta nueva estrategia se la llama “proflilaxis preexposición” (PPrE), y viene bastante bien explicada en otro artículo de Público, aquí.

Al margen de que considero positivo cualquier avance en el campo de la salud, a mí personalmente (como dice en los dos artículos citados) me preocupa bastante que la gente se “relaje” y tenga una falsa sensación de confianza a la hora de exponerse, dejando de utilizar el preservativo (que hoy por hoy, es el mejor profiláctico del que se dispone). Por otra parte, la técnica está en fase experimental y leemos que aún si llegara a implantarse probablemente tampoco lo haría en toda la población en general (sí es bastante interesante, sin embargo, para los esclavos sexuales que no pueden decidir el uso del preservativo en la relación sexual, por ejemplo).

Esto es lo que nos dice la lógica sanitaria. Pero ¿qué ocurre cuando la lógica, de cualquier tipo, choca con los negocios y los grupos de presión? Pues que desgraciadamente la balanza puede (y suele) caer del lado de estos últimos. Parece una barbaridad pensar que en un futuro, en el primer mundo, personas sanas tomarán un comprimido diario para prevenir el SIDA, “por si acaso”. Parece una barbaridad, pero a las multinacionales farmacéuticas les encantaría: para ellas no hay nada mejor que tener enfermos crónicos y personas sanas “pre-enfermas”. Toda la población medicada, desde el primero hasta el último: beneficios exponenciales. Y a poder ser, en países con alto desarrollo ecónomico: para qué vamos a ocuparnos de países tercermundistas, si no van a poder pagar los tratamientos.

Suena conspiranoico, es cierto. Pero bueno, no sería la primera vez que algo así sucede. Tenemos, por ejemplo, la campaña del miedo a la gripe A, que finalmente quedó en agua de borrajas. Cosas que aún no están muy claras, como la vacuna frente al virus del papiloma humano. En fin, un largo etcétera. Suena a conspiranoia, sí, pero recuerdo que vivimos en un mundo donde un grupito de especuladores pueden hundir a un país entero sin despeinarse. La realidad supera a la ficción, y en este momento la ficción es una pesadilla.

Y volviendo al VIH y dejando aparte el sistema económico, debemos tener presente que al invertir en antirretrovirales disminuye el gasto relativo que se dedica a la investigación de la vacuna (y en estos últimos años ha venido disminuyendo, aunque en valor absoluto esté aumentando el dinero a ella destinado). Y para cortar de raíz el problema del SIDA los pilares básicos son la vacuna y el tratamiento para reducir la transmisión vertical (madre-feto). Aparte del preservativo, por supuesto. Ahora que se acerca el Día Mundial del SIDA, cuando se hablará largo y tendido sobre el tema, estaría bien recordar esto y no dejarnos distraer.

Prácticas de Hidrología Farmacéutica

21 nov

Ayer sábado me levanté a las siete y pico sin mucho ánimo para ir a la excursión obligatoria de una asignatura optativa, Hidrología Farmacéutica. Mientras esperaba el autobús con mis compañeros, las caras de todos reflejaban el común “quién-me-mandaría-a-mí-coger-esta-asignatura-con-lo-bien-que-estaría-en-mi-cama-a-estas-horas”. Pero eso sí, muy obedientes todos habíamos llevado el bañador por si acaso, ya que nos dirigíamos al balneario de Alhama de Granada.

Después de un viaje infernal con cientos de curvas, llegamos a nuestro destino. Luego de enseñarnos las distintas instalaciones nos ofrecieron darnos el baño de rigor y, ya totalmente emocionados con las maravillas que habíamos visto, nos lanzamos a los vestuarios. Primero nos pasaron a diez personas al baño de la Reina, una sala redonda de piedra con una poza en medio. Agua mineromedicinal a 42ºC, 100% de humedad. El paraíso. Para entonces, ya todos habíamos cambiado nuestra impresión de la asignatura (“oh, dios, qué placer… Tenemos que recomendarla a todos los estudiantes de Farmacia”).

Tras 20 minutos o así, una de las chicas del balneario se acercó a decirnos que la siguiéramos, que nos iban a meter a cada uno en una bañera (“metednos donde queráis… vosotros sois los expertos, líbrenos el cielo de contradeciros”). Así, nos llevaron a un pasillo y nos metieron a cada uno de nosotros en unas habitacioncillas individuales, a media luz, y donde había una bañera de mármol INMENSA con agua caliente burbujeante. Mente en blanco, regresión al vientre materno, y más de uno se quedó medio grogui y con cierto miedo a quedarse dormido y perderse del grupo.

Cuando todo acabó, nos dirigimos como zombies a cafetería (con un hambre mortal, eso sí) y también como zombies nos metimos en el autobús. Las consecuencias: siesta después de comer y una relajación y una paz extremas que me duraron el resto de la tarde, durante un paseo por Granada y en las tapas de por la noche. Vale la pena permitírselo de vez en cuando, aunque buscaremos otros baños más baratos en la ciudad, porque el precio de Alhama es un poco prohibitivo.

Baño de la Reina (foto que he encontrado en Internet)

Y el viernes por la tarde-noche hice una expedición en solitario a “hacer un mandaíllo” (expresión almeriense que se usa cuando no apetece dar explicaciones de adónde se va) en una calle que no había escuchado en mi vida. Era una callejilla por detrás de Recogidas que encontré a la primera, después de haberme estudiado concienzudamente Google Maps. Y lo cuento porque es una de las cosas que me encantan de Granada: a pesar de las miles de personas que había en Recogidas de compras y del bullicio consecuente, fue doblar una esquina y encontrarme en otra dimensión. Una calle más bien oscura, empedrada, en la que parecía que había ocurrido una catástrofe nuclear por el absoluto silencio y lo desierta que se encontraba. La verdad es que daba un poco de mal rollo, y cuando abrí la mochila para sacar los guantes, el “risssss” de la cremallera se oyó en 20 metros a la redonda.

De cualquier forma, mi pequeña excursión fue infructuosa porque quienes buscaba ya no estaban allí: en el local había un cartel grande de “se alquila”. Digo yo que actualizar el “dónde estamos” de las páginas webs no cuesta tanto… Así que me fui a Calle Elvira, y quien sí estaba, por suerte, era el señor árabe al que siempre le he comprado las cachimbas, también conocido como “el amigo” (porque siempre que voy a comprar me llama “amiga”, “hermana” y me hace millones de regalos). Compré tabaco de menta y una cachimba nueva, que me acabo de fumar muy despacio mientras escribía esto, disfrutando del relax que me dura desde ayer.

Y ése ha sido mi fin de semana. Buen inicio de la que viene a todos : )

Mujeres del mundo, rebelaos: usad la copa menstrual

21 oct

¿Alguna vez os habéis planteado cuántas compresas y tampones gasta una mujer a lo largo de su vida fértil? Según ciertos estimaciones, unas 10.000. Ahora calculad cuánto dinero cuesta todo eso, y lo más importante, dónde van a parar todos esos millones de tampones y compresas que gastamos todas las mujeres en conjunto…

Pues todos esos problemas los resuelve un producto sanitario bastante desconocido, la copa menstrual. Se trata de un dispositivo de silicona médica, obviamente en forma de copa, que se coloca en el interior de la vagina para recoger el fluido menstrual. Queda un poco más abajo que un tampón y, al igual que éste, se cambia cada 4-8 horas. Lo más importante es que es reutilizable, es decir, te la quitas, vacías el contenido en el váter, la lavas con agua y jabón y otra vez “para dentro”. Y no sólo es reutilizable durante un período: una copa menstrual dura unos 10 años, si se la trata en condiciones. Cuesta unos 30 auros, así que en menos de un año ya has amortizado su precio.

Quizás de primeras suene bastante “asquerosillo”, pero es que hay que tener en cuenta que la mayoría de nosotras ha crecido utilizando únicamente productos desechables. La gente suele preguntarse si no será antihigiénica, y mi respuesta como usuaria es: absolutamente no. Es decir, lo mismo que los tampones, es antihigiénica si no tienes higiene y te la dejas la tira de horas puesta, pero si no, no. Yo la esterilizo hirviéndola el primer día antes de ponérmela, uno de los de en medio (no indispensable) y el último, cuando ya me la quito para guardarla. Y cuando la manipulo, me aseguro de tener las manos limpias (es de cajón). Por lo demás, en la silicona no crece ningún microorganismo. Con la copa menstrual no se ha dado ningún caso de Síndrome del Shock Tóxico, aunque también es verdad que la utiliza poca gente, pero ya es un adelanto respecto al tampón. Y respecto a los hongos e infecciones por el estilo, la copa no va a hacer que aparezcan en tu vagina por arte de magia: si te infectas aparecerán, pero no tendrá nada que ver con ella si tienes higiene, insisto.

Otra ventaja respecto a los tampones es que no reseca tanto la mucosa vaginal, y molesta menos al quitarla (lo típico de los últimos tampones que ya no manchas del todo…). Tampoco asoma nada por fuera, al contrario que el consabido cordoncito que se mancha de pipí (eso sí que es asquerosillo, bajo mi punto de vista :P ). Y respecto a las compresas, pues que no notas que llevas nada: no se mueve, no da calor en verano… Respecto a ambos métodos, la primera ventaja está clara: no te tienes que gastar unos cuantos euros todos los meses en el paquete de tampones, salvaslips, compresas.. Y si ya hablamos de cuando te vas de viaje y te pillan esos días, ni te cuento: te llevas ÚNICAMENTE la copa y no tienes que llevar en la maleta las cajitas que abultan y te quitan espacio.

¿Y por qué es tan poco conocida la copa, si es tan ventajosa desde todos los puntos de vista? Desgraciadamente, parece ser que la razón es económica: a la industria de los tampones y las compresas no le interesa, sencillamente (yo por ejemplo la tengo desde hace 4 meses, y desde entonces no he vuelto a utilizar ninguno de estos métodos…). Por la misma razón es difícil encontrarla en las farmacias (en Granada sólo se vende en una!). Y creo que es completamente injusto, y que la población debería estar informada de que opciones como ésta existen. ¿A cuántos de vosotros, por ejemplo, os hablaron en el cole de la copa cuando fueron a dar la típica charla de la menstruación? (sí, esa en la que las principales marcas te daban tampones y compresas de muestra…). Y aún más vergonzoso es que se desconozca teniendo en cuenta que hasta hace poquísimo tiempo los tampones y las compresas tenían el impuesto de lujo, exactamente igual que los pañales de los niños (claro, porque las mujeres tenemos la regla por gusto…). ¡¡Pues ya está bien de que se comercie con necesidades básicas!! (Si ésto fuera un auténtico Estado del bienestar, la copa menstrual sería de financiación pública. Entiendo que es más difícil subvencionar compresas y tampones, pero la copa… una por mujer, y con una duración de 10 años… en fin, que cada uno saque sus propias conclusiones).

Y ya está. Las chicas, que se animen a probarla, y los chicos que lean ésto, que lo difundan entre sus amigas (al fin y al cabo, vivís en el mismo planeta que nosotras, y su contaminación también os afecta :) ). Por mi parte, y como usuaria que soy, estaré encanta de resolver cualquier dudilla que se presente.

El universo contrafáctico

15 oct

Hoy, en clase de Salud Pública, el profesor nos ha hablado del ideal contrafáctico como base para diseñar estudios epidemiológicos analíticos. Me ha encantado la clase. Personalmente, no esperaba disfrutar tanto con esta asignatura, a la que todo el mundo le suele tener pavor por lo coñazo que dicen que es. A mí de momento me está gustando mucho, veremos cómo avanza el curso…

En el universo contrafáctico, todo lo que podría pasar y haber pasado, pasa. No hay coste de oportunidad, no hay lugar para la pregunta “¿qué hubiera pasado si…?”, porque todo sucede simultáneamente. A una persona como yo, ocasionalmente atormentada por los “qué hubiera pasado”, se le antoja un mundo paradisíaco. Aunque tuviera que desdoblarme.

Y es que si de cada decisión surgieran dos situaciones paralelas-la de sí y la de no-, me acabaría desdoblando en millones de Virginias que viven en situaciones simultáneas, que a veces sólo se diferenciarían en algo tan nimio como tomar uvas o kiwi de postre. Y aparte de las distintas situaciones provocadas por mis decisiones, habría otras muchas provocadas por las decisiones de otras personas que me afectasen a mí. Miles de millones de posibles vidas distintas, todas ocurriendo a la vez paralelamente.

Y digo yo que entre tantas vidas posibles, alguna de ellas sería absolutamente perfecta, desde mi nacimiento hasta ahora. Sin dramas, sin dolor, todo redondo. Claro que también habría otras existencias angustiosas y horribles en contrapartida. Quizás no compensaría, o quizás sí… Como es una situación ideal, nunca lo sabré. Nosotros vivimos en el mundo real, y por eso podemos plantear la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si existiera el universo contrafáctico?

Oda a la farmacia

28 abr

Hace no mucho me hablaron de que Pablo Neruda tenía entre sus Odas elementales un poema dedicado a la farmacia. Por supuesto lo busqué, ya que Neruda es uno de mis poetas preferidos. Y esta vez tampoco me ha decepcionado. El poema hace justicia a lo que es, y sobre todo debería ser, mi (futura) profesión. Que es una profesión noble, aunque desgraciadamente esté prostituida por la avaricia de los de siempre, los que no entienden que la salud no debe ser jamás un negocio. Y esto se plasma en el final, que sigue emocionándome cuando lo leo.  Así que aquí lo dejo, esperando que os guste como a mí.

ODA A LA FARMACIA
“Qué color a bosque
tiene
la farmacia!

De cada
raíz salió la esencia
a perfumar
la paz
del boticario,
se machacaron
sales
que producen
prodigiosos ungüentos,
la seca solfatara
molió, molió, molió
el azufre
en su molino
y aquí está
junto
con la resina
del copal fabuloso:
todo
se hizo cápsula,
polvo,
partícula
impalpable,
preservador
principio.
El mortero
machacó diminutos
asteriscos,
aromas,
pétalos de bismuto,
esponjas secas,
cales.

En el fondo
de su farmacia
vive
el alquimista
antiguo,
sus anteojos
encima
de una multiplicada
nariz,
su prestigio
en los frascos,
rodeado
por nombres
misteriosos:
la nuez vómica,
el álcali,
el sulfato,
la goma
de las islas,
el almizcle,
el ruibarbo,
la infernal belladona
y el arcangelical bicarbonato.
Luego la vitaminas
invadieron
con sus abecedarios
sabios anaqueles.
De la tierra,
del humus,
de los hongos,
brotaron
los bastones
de la penicilina.
De cada
víscera
fallecida
volaron
como abejas
las hormonas
y ocuparon
su sitio en la farmacia.

A medida
que en el laboratorio
combatiendo
la muerte
avanza
la bandera
de la vida,
se registra
un movimiento
en el aroma
de la vieja farmacia:
los lentos
bálsamos
del pasado
dejan
sitio
a la instantánea caja
de inyecciones
y concentra una cápsula la nueva
velocidad
en la carrera
del hombre con la muerte.

Farmacia, qué sagrado
olor a bosque
y a conocimiento
sale de tus
estanterías,
qué diversa
profundidad de aromas
y regiones:
la miel
de una madera,
el purísimo polvo
de una rosa
o el luto
de un veneno.
Todo
en tu ámbito claro,
en tu universidad
de frascos y cajones,
espera
la hora de la batalla en nuestro cuerpo.

Farmacia, iglesia
de los desesperados,
con un pequeño
dios
en cada píldora:
a menudo eres
demasiado cara,
el precio
de un remedio
cierra tus claras puertas
y los pobres
con la boca apretada
vuelven al cuarto oscuro del enfermo,
que llegue un día
gratis
de farmacia,
que no sigas
vendiendo
la esperanza,
y que sean
victorias
de la vida,
de toda
vida
humana
contra
la poderosa
muerte,
tus victorias.
Y así serán mejores
tus laureles,
serán más olorosos los sulfatos,
más azul el azul de metileno
y más dulce la paz de la quinina.”

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