El jueves pasado fue un día que pasará a los anales de mi historia personal como “el día que me caí a la marmita del café mientras los estrógenos danzaban a mi alrededor”. O casi, a la vista de los resultados.
Todo comenzó cuando desperté por la mañana y desayuné una taza de café con leche. O más bien de leche con café, porque era de mentirijillas (soluble) y apenas si le eché una cucharada. Estuve haciendo cosas y al final de la mañana me senté a repasarme unos temas de Epidemiología mientras fuera diluviaba, muy idílico todo.
Ya en las últimas horas había estado teniendo las típicas molestias pre-reglosas pero sin hacerles mucho caso, porque ahora que he dejado de tomar anticonceptivos en mí no son indicativas de nada (ajá, bienvenidos al maravilloso mundo del ovario poliquístico). El caso es que estaba yo tan concentrada en lo mío cuando de pronto, por la cara, me sobreviene un ataque de llanto bestial. Al menos 10 minutos sollozando sobre el modelo determinista causal puro, sintiéndome profundamente desgraciada sin venir a cuento y también profundamente anormal. ¿Pero esto qué es?
Pues mi conclusión ha sido que se debe al síndrome premenstrual, que parece que está dando la cara. Como comentaba la otra noche con un amigo, yo siempre había creído que el SPM era más o menos un invento de la Cosmopolitan, aunque en la carrera lo haya estudiado incluso. Hasta la fecha, yo cuando tengo la regla nunca he notado nada en especial, fuera de la mala leche esporádica. Pero eso es porque duele (a veces), y no tiene nada que ver con ser mujer. Es como si te duele la cabeza, que no vas a estar sonriendo y feliz de la vida: estás de mala hostia y con ganas de fusilar a gente, sobre todo si hace ruido. Pues con la regla, igual.
Pero claro, cuando tomas anticonceptivos estás en una paz química que te hace no ovular, mejorar tu cutis facial y sangrar de mentira, porque lo que viene no es una regla auténtica. Mis hormonas han estado durante 4 años controladitas y formales, y ahora que no tienen amarre van a volver a lo que les mola, que es una vida loca de subidones, picos y bajones. De montaña rusa, en definitiva. Y como me vaya a afectar en el plano psicológico no me va a hacer ni puñetera gracia. Espero que haya sido algo puntual y no pertenecer a ese porcentaje “afortunado” de mujeres.
Así que nota para vosotros: si esta situación vuelve a repetirse en el futuro, disparadme o arrancadme los ovarios. Porque no veas qué agobiazo da sentirse impotente ante la tristeza sin motivo, víctima de tu propia absurdez mental.
Y a todo esto, más o menos al final de la llantina, empecé a ponerme histérica con síntomas que incluían taquicardia, ligero temblor y estómago totalmente cerrado a la hora de comer. Ahí entró en juego el amigo café. Voy a tener que hacer experimentos para averiguar cuál es mi dosis ideal, porque hay mañanas en las que me vendría bien tomarlo pero no me puedo permitir toda esa parafernalia. Me tomé una infusión de valeriana, me tumbé un ratito, me di una ducha relajante y nada. Me puse a hacer la comida para ver si me distraía (y porque de todas formas tenía que comer) y al encender uno de los fuegos el susodicho me vaciló y casi me quedo sin cejas. Aquello no contribuyó mucho a tranquilizarme, desde luego. Al final, una horilla antes de la presentación del máster, recurrí a toda mi ciencia y mi saber farmacéuticos (momento humildad) y ya por fin conseguí bajarme las dichosas pulsaciones.
Segunda nota para vosotros: nunca, nunca, NUNCA me dejéis echar a la leche dos cucharadas de café Hacendado. Eso, o ya vais practicando para bajarme del techo. Y me agarro con fuerza, os advierto que no es fácil.
En definitiva, he aprendido dos cosas: primera, que el SPM de los… ovarios no es un mito (iba a poner “de los cojones”, pero esta segunda opción queda más fina a la par que ajustada a la realidad). Y segunda, que el café en este estado no hace ningún favor. Al menos a mí, así que tomo nota.
P.S.1: Si habéis pinchado en los enlaces, ¿a que acojona leer todas las chungueces que se describen? Con estas cosas de las enfermedades y de los prospectos de los medicamentos conviene no emparanoiarse ni tomarlos al pie de la letra (por ejemplo, ni yo ni otras “poliquísticas” que conozco cumplimos con todo el perfil del síndrome, a dios gracias xDD).
P.S.2: De todas formas, eso no quita que si queréis información sobre cualquier tema de salud consultéis MedlinePlus, que es una de las páginas con información más fiable para pacientes que hay. En esto de la salud hay que trabajar con buenas fuentes, y no es muy aconsejable wikipedia ni otras webs que puedan contener inexactitudes.










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